¡Soy músico de banda!

Las generaciones de músicos que formamos en L’Escola recorren un largo camino hasta llegar a la Banda Sinfónica, que es la razón de ser de una Sociedad Musical, el corazón que hace que todo el engranaje funcione. Sin embargo, el aprendizaje no tiene sentido si no está acompañado de buenas experiencias, trabajo en equipo y mucha práctica.

La Banda Juvenil es nuestra cantera, el punto intermedio entre ser estudiante y convertirse en músico de la Banda Sinfónica. Para conocer más sobre su dinámica de trabajo y los proyectos venideros, te invitamos a leer la entrevista con el director actual de la agrupación: Daniel Ibánez Barreda. «Dani», como lo conocemos, es percusionista y comenzó en el mundo de la dirección en 2007. En 2020 obtuvo el Máster en Dirección de Orquesta de la Academia Internacional de Dirección de Orquesta José Collado.

 

 

¿Cuánto tiempo llevas dirigiendo la Banda Juvenil?

Este es mi cuarto año al frente de la agrupación. Empecé en el curso 2021-2022.

¿Qué cambios has implementado?

Llegué en un momento «especial», justo después de la pandemia, lo que hizo que todo fuera diferente. Los dos cursos previos habían sido muy complejos para los niños y niñas, sin ensayos, sin socialización ni actividades grupales. Tuve que trabajar desde esa base y crear, prácticamente de cero, nuevos hábitos.

Probamos con nuevos horarios y días de ensayo, diferentes metodologías y maneras de trabajar que ayudaran a tocar en grupo. Por supuesto, todo esto adaptándonos a las distintas edades y niveles de los estudiantes, lo cual es clave en una banda juvenil.

¿Cómo describirías tu estilo de liderazgo musical dentro de la banda?

Lo definiría como un liderazgo «coaching». Mi objetivo es sacar lo mejor del grupo, de cada músico, escuchando lo que pueden aportar y animándolos a que lo hagan.
Lo más importante es crear un buen ambiente, tanto entre los músicos como entre ellos y yo. También es fundamental conocer a cada uno de ellos, sus puntos fuertes y lo que necesitan mejorar para ayudarles a crecer.

En una banda juvenil, nuestro rol es más de maestros que de directores, ya que, para muchos, es su primera vez tocando en grupo. Tenemos que enseñarles hábitos de conducta (llegar puntuales, estar callados en los ensayos, estudiar las partituras) y musicales (escucharse entre ellos, mirar al director). Pero, sobre todo, lo más importante es que disfruten tocando en grupo.

Mi visión de la música siempre ha sido disfrutar, pero con responsabilidad y respeto hacia los compañeros. Eso es lo que quiero transmitir.

 

 

¿Cómo ves la evolución actual, en términos de calidad y participación?

Después de los duros años de la pandemia, que afectaron a todas las escuelas de música, poco a poco estamos viendo más incorporaciones. La Banda Juvenil es una agrupación «de paso», alimentada por el alumnado de la escuela, con el objetivo de formarlos para que den el salto a la Banda Sinfónica.

Hemos superado ese bache, y estos cuatro años han sido clave para estabilizar la banda. Vemos una consolidación de nuestra forma de trabajo y del grupo.

¿Qué repertorio están trabajando actualmente?

Nos estamos preparando para el Certamen de Bandas Juveniles «Lorenzo Sanchís» de Tavernes de la Valldigna el 27 de octubre. El repertorio incluye una obra obligada, un pasodoble y una obra de libre elección. La obligada es Pastorale de Provence de Franco Cesarini, una obra clásica con melodías populares francesas, mientras que el pasodoble elegido es La Vereda de Óscar Navarro. También hemos seleccionado Golden Peak de Thierry Deleruyelle, inspirada en Francia, pero con un estilo moderno y cercano a los jóvenes.

Escogimos este repertorio porque nos exige dar lo mejor y seguir creciendo, pero también porque son piezas que disfrutamos al tocar.

¿Qué papel juega la Banda Juvenil en la formación de los jóvenes músicos?

Es su primer contacto con la música en grupo, donde aprenden a escuchar al resto, mirar al director y, sobre todo, a hacer música juntos. Aquí es donde muchos empiezan a disfrutar realmente de la música. Además, se crean amistades para toda la vida y se aprenden valores esenciales como el trabajo en equipo, la paciencia, la responsabilidad y el apoyo mutuo.

 

 

¿Cuál es el enfoque de la Banda en las competiciones?

Este es mi primer certamen como director de la banda juvenil, lo cual ya indica que nuestra filosofía no se basa en competir, sino en hacer música, formar buenos músicos y crear un buen grupo. Nos hemos embarcado en este certamen con la mentalidad de disfrutar del proceso, más que de ganar. Nuestro objetivo es mejorar como músicos, divertirnos y dar lo mejor de nosotros.

¿Cómo se preparan los jóvenes músicos para estos eventos?

Incrementamos el número de ensayos, trabajamos por secciones y dedicamos tiempo a aspectos concretos con especialistas. El trabajo es más detallado, pero manteniendo nuestra metodología habitual. También animo a los chicos a estudiar en casa, ¡espero que lo hagan! (Risas).

¿Cuál ha sido el logro más significativo bajo tu dirección?

Cada ensayo es un logro. Ver cómo los músicos levantan la cabeza para mirar al director, cómo empiezan a controlar las dinámicas, a escucharse entre ellos… Son pequeños pasos, pero significativos. El proceso de aprendizaje es continuo, y es muy bonito ver cómo crecen semana a semana.

 

 

¿Cuáles son los próximos proyectos o competiciones importantes en los que participará la Banda?

Para empezar, el día 23 de octubre  a las 21:00 realizaremos un concierto en el auditorio Molí de Vila, para compartir con todo Quart de Poblet el repertorio que tocaremos en el certamen, que será el próximo gran reto, el día 27 de octubre a las 17:00 en Tavernes de la Valldigna.

¿Qué expectativas tiene para el futuro de la Banda Juvenil?

Mis expectativas es que la juvenil siga creciendo y, sobre todo, siga siendo el lugar de aprendizaje y de “enamoramiento” de la música para los y las educandos de la banda. Yo voy a seguir ayudando, aportando mi granito de arena junto al resto de profesores de la escuela, para que así sea.

¿Qué mensaje le gustaría dar a la comunidad y a los jóvenes músicos que forman parte de la Banda?

Me gusta definir la música con dos palabras: escuchar y compartir.

Me acuerdo cuando comencé a tocar en mi banda, tenía 10 años y entré directamente en la de los “mayores”. Había compañeros que tenían edad para ser mi padre y ellos eran los que me iban enseñando, ayudando, explicándome las cosas… Luego ves que van pasando los años y los roles van cambiando y pasas a ser tú el que ayudas al niño que está aprendiendo, vas compartiendo con ellos tu experiencia, como antes hacían contigo.

Y eso es algo muy bonito que te da la música. Cuando ves a los adolescentes de la juvenil, explicando cosas a los que acaban de entrar y luego sabes que esos niños pequeños en un año o dos estarán ayudando a los nuevos… La música es compartir y ayudar.

Y en ese sentido, es muy importante estar dispuestos a escuchar a esas personas que saben más, a empaparse y a agradecer esa ayuda; y luego, seguir el ciclo y hacer lo mismo con los que van llegando.

Es mi manera de entender la música y es lo que me gustaría transmitir. El escucharnos y ayudarnos los unos a los otros para poder crecer y mejorar como grupo, mientras disfrutamos cada día más haciendo música con amigos.

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